En estos últimos años los archivos se han hecho eco de la mayor sensibilización hacia la
igualdad de género presente en la sociedad y han promovido diversas iniciativas en el mismo
sentido. En el ámbito profesional se puede mencionar desde acciones simbólicas como el
cambio de denominación de las asociaciones que utilizan un lenguaje más inclusivo (Asociación
Profesionales dos Arquivos, Bibliotecas, Museos y Centros de Documentación de Galicia
(Bamad Galicia), o Asociación de Profesionales de la Archivística y la Gestión de Documentos de
Cataluña); a acciones de mayor impacto como la creación en 2021 de una Vocalía de Igualdad y
Feminismos por parte de Archiveros sin Fronteras España. En el ámbito académico, los
proliferado artículos y trabajos de investigación sobre la memoria de los feminismos, la brecha
de género en los fondos, la necesidad de archivar en femenino y la de conservar una memoria
plural. También los archivos se han implicado en la organización de conferencias y de
actividades de difusión para dar protagonismo a las mujeres ya sus vivencias, aprovechando el
día internacional de las mujeres.
Esta sensibilidad es un punto de partida para establecer políticas de igualdad de género de
más calado tanto a nivel del sistema archivístico como a nivel de cada archivo. Desde aquí
de “desarchivar a las mujeres”: es decir, releer los documentos y activarlos en clave feminista
para que aflore la labor que han hecho a lo largo de la historia.
Para ello deberán empezar por hacer una radiografía de la situación actual. La fotografía
revelará que hay pocos fondos personales de mujeres, que los archivos públicos han
desatendido de forma vergonzosa los archivos del feminismo y del colectivo LGTBIQ
(mayoritariamente atendidos por voluntarios del mismo colectivo), que su metodología de
trabajo es heteropatriarcal, que las políticas de valoración documental al igual que los
métodos de descripción han ninguneado la actividad de las mujeres, que hay más hombres
que mujeres en puestos de decisión.
Revertir esta situación es una cuestión de justicia social a resolver, con políticas
consecuentes. Los archivos y los profesionales (ellas y ellos) deben comprometerse a trabajar
responsabilidad de los archivos para promover la igualdad de género en la sociedad,
conservar una memoria que será referente para las generaciones futuras y contribuir a valorar
la aportación de la mujer a la sociedad. No es un reto menor pues, en síntesis, estamos ante
una cuestión que trasciende el ámbito técnico y es medular en lo que concierne al archivo ¿qué
memoria ¿se quiere preservar? Debería ser una cuestión de estado en la medida en que lo que se
plantea es esa visión de hoy legamos a las generaciones venideras.

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