Archivos en primera línea, proteger la memoria en tiempos inciertos

Archivos en primera línea, proteger la memoria en tiempos inciertos

Pepita Raventós, jefe de servicio de Archivo y Gestión Documental de la Universidad de Lleida reflexiona sobre el acto celebrado durante la Semana Internacional de los Archivos y organizado conjuntamente por la Universidad de Lleida, el Archivo Nacional de Cataluña y Archiveros sin Fronteras.

La conversación «Memoria conectada», celebrada el 10 de junio de 2026 en el Archivo Nacional de Cataluña y organizada conjuntamente por Archiveros Sin Fronteras, el Archivo Nacional de Cataluña y el Archivo y Gestión de Documentos de la Universidad de Lleida, ofreció una reflexión especialmente oportuna sobre el valor de los archivos en contextos de conflicto, vulnerabilidad y reconocimiento.

Carlos Serrano, director de programas de ALIPH, hizo hincapié en la protección del patrimonio documental ante las guerras, las catástrofes y la destrucción deliberada. Sin entrar en el análisis detallado de cada caso, la conversación hizo presente la situación de diversas zonas de conflicto donde los archivos y otras instituciones de memoria sufren daños irreparables. Su intervención nos recordó que proteger los archivos no es cuestión exclusivamente técnica: significa preservar derechos, identidades y pruebas esenciales para las comunidades.

Silvia Marimon, periodista especializada en memoria histórica, aportó una mirada complementaria y, a la vez, crítica: los documentos no adquieren plenamente sentido si no son interrogados, contextualizados y explicados. Conservarlos es imprescindible, pero también lo es visibilizar las historias que contienen, especialmente las que han quedado silenciadas o arrinconadas por los relatos dominantes.

El diálogo entre ambas perspectivas evidenció que protección y difusión no son objetivos separados. Los archivos deben sobrevivir, pero también deben hablar. Sólo así pueden convertirse en espacios activos de justicia, conocimiento y responsabilidad colectiva.

Esta responsabilidad interpela tanto a las instituciones como a los profesionales: no basta con custodiar los documentos, sino que es necesario garantizar su acceso, comprensión y transmisión a las generaciones futuras. En un momento en que la desinformación, el olvido y la destrucción amenazan las memorias colectivas, los archivos se convierten en una infraestructura democrática imprescindible.

De la conservación preventiva a la gestión de riesgos

Mario Omar Fernández, investigador y docente universitario especialista en gestión del riesgo aplicada al patrimonio cultural.

Durante décadas, una estrategia para preservar el patrimonio ha priorizado el control de factores como la humedad, la temperatura o la iluminación en las instituciones que atesoran colecciones patrimoniales. La conservación preventiva se ha establecido así como una de las estrategias fundamentales para prevenir el deterioro desde su origen. Museos, archivos, bibliotecas e iglesias han adoptado gradualmente protocolos, procedimientos de monitoreo y mejores prácticas para estabilizar materiales y extender la vida de artefactos y patrimonio cultural. Pero esto es solo parte de la respuesta, y aunque sigue siendo necesario, ya no es suficiente. El entorno en el que se registra el patrimonio ha cambiado profundamente. La situación actual, llena de incertidumbres, complejidades y diferentes amenazas, no implica solo gestionar factores ambientales, sino también comprenderlos y tomar decisiones informadas a partir de ellos.

Archivo en avanzado estado de deterioro. Colombia 2016. Mario Omar Fernández

Este desafío es claramente visible en América Latina, donde el patrimonio cultural enfrenta limitaciones estructurales, como financiamiento insuficiente o instituciones frágiles, junto con amenazas constantes, tanto naturales como antropogénicas: inundaciones, terremotos, incendios, vandalismo, negligencia, estrés urbano y agitación política. A esto se suma la debilidad de los sistemas de gestión, a menudo obsoletos, así como la falta de mantenimiento de inventarios y documentación. En ambos casos, estos factores pueden conducir a pérdidas irreversibles, incluso sin mediar un desastre evidente. Esto significa que la conservación ya no puede entenderse únicamente como un proceso técnico de estabilización física. Es una decisión, y cada decisión implica considerar alternativas, cursos de acción y responsabilidades.

Aquí es donde entra la gestión de riesgos y transforma el paradigma. Desde una perspectiva patrimonial, no es solo una herramienta complementaria, sino un enfoque fundamental para identificar qué puede suceder, con qué probabilidad y cómo afectaría a los bienes culturales. La gestión de riesgos es una herramienta adaptada al campo del patrimonio cultural por instituciones como el Instituto Canadiense de Conservación y el ICCROM, a partir de la norma internacional de gestión de riesgos ISO 31000.  Además, permite evaluar los riesgos entre sí, lo cual resulta clave en contextos con recursos limitados. Su principal aporte es ampliar la definición de riesgo: no se limita a eventos catastróficos, sino que incluye procesos graduales y acumulativos, a menudo invisibles.

El deterioro progresivo debido a condiciones inadecuadas, el uso incorrecto de materiales, la falta de mantenimiento o la pérdida de información también constituyen riesgos significativos. Estos riesgos silenciosos pueden generar pérdidas importantes a largo plazo.Por ejemplo, un archivo histórico sin un inventario actualizado puede conservar documentos en buen estado material, pero presentar un alto riesgo de disociación: la pérdida de información sobre su ubicación, contenido o procedencia. Como resultado, los documentos se vuelven inaccesibles o ininterpretables. No desaparecen físicamente, pero pierden su significado y valor.

Estas circunstancias obligan a replantear prioridades. ¿Es más importante invertir en control climático o en la organización documental? La respuesta depende del análisis de riesgos específico de cada caso.Una de las principales fortalezas de este enfoque es que permite comparar y priorizar riesgos. Asimismo, establece criterios claros para relacionar costos y beneficios. No se trata solo de aplicar medidas técnicamente adecuadas, sino de identificar aquellas que resulten más efectivas con los recursos disponibles.

 

Documento afectado por biodeterioro. Colombia. Mario Omar Fernández

Esta perspectiva es especialmente relevante en América Latina, donde los presupuestos suelen ser limitados, ya que integra dimensiones técnicas e institucionales. Sin embargo, su implementación presenta desafíos. Implica un cambio cultural dentro de las instituciones: pasar de una lógica normativa y procedimental a otra basada en el análisis, la comparación y la toma de decisiones informadas. Este cambio puede generar resistencias, especialmente donde predominan prácticas tradicionales. Además, requiere capacitación especializada y herramientas técnicas que no siempre están disponibles.

La evaluación de riesgos considera la probabilidad, el impacto, la magnitud de las pérdidas y la eficacia de las medidas adoptadas. Para ello, se necesita experiencia y acceso a información confiable sobre las colecciones, algo que no siempre está garantizado.

Cabe señalar que la gestión de riesgos no elimina la incertidumbre, sino que opera dentro de ella. No ofrece certezas absolutas, pero sí un marco para analizar la complejidad y tomar decisiones fundamentadas. Su valor radica en preparar a las instituciones para actuar de manera reflexiva y estratégica. Diversas iniciativas en América Latina, impulsadas por redes regionales, universidades y organizaciones internacionales, han comenzado a integrar estos enfoques en museos, archivos y sitios patrimoniales.

Estos esfuerzos han demostrado una mayor eficiencia en el uso de recursos, el fortalecimiento de capacidades institucionales y la promoción de una cultura de prevención a largo plazo. No obstante, la gestión de riesgos debe entenderse como parte de una reconceptualización más amplia del patrimonio. Los bienes culturales no son independientes, sino que forman parte de sistemas interrelacionados de carácter material, social, económico y político.

Por ello, la conservación preventiva y la gestión de riesgos no deben verse como enfoques excluyentes, sino complementarios e interconectados. La conservación preventiva sigue siendo fundamental, pero necesita integrarse en un marco que permita priorizar, comparar y decidir. A su vez, la gestión de riesgos encuentra en la conservación preventiva las herramientas concretas para abordar los riesgos identificados.

En definitiva, este enfoque conduce a una reflexión esencial: conservar no es solo cuidar, sino decidir. Decidir implica asumir responsabilidades, reconocer límites y ejercer criterio. En un contexto incierto, la conservación del patrimonio no puede limitarse a reaccionar ante la pérdida, sino que debe anticiparse a ella.

Mario Omar Fernández Reguera

Investigador, docent universitari i especialista en gestió del risc aplicada al patrimoni cultural. La seva tasca s’orienta a l’anàlisi de vulnerabilitats, l’avaluació de les amenaces i la priorització dels riscs, integrant els agents de deteriorament, la conservació preventiva i la planificació institucional, amb l’objectiu d’enfortir les capacitats per la prevencióm resposta i recuperació davant emergencies que afectes béns culturals mobles i documentals.

Experièncias de Archivo en la República de Paraguay

Experièncias de Archivo en la República de Paraguay

En el año 2024, la Corte Suprema de Justicia de la República de Paraguay hizo un llamamiento a AsF Internacional ante la compleja situación en la que se encontraba la documentación de su archivo histórico y judicial. A partir de ahí se inició un proceso de trabajo conjunto que, a lo largo del año, incluyó diversas reuniones para conocer en profundidad la realidad de la institución, el estado del archivo, las necesidades más urgentes y las posibles vías de financiación que pudieran apoyar el proyecto.

Ante la magnitud del reto, en 2025 el proyecto se reorientó y, gracias a la colaboración del Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya, se optó por organizar un curso de formación especializada dirigido al personal de la Corte Suprema.

Entre los días 5 y 11 de octubre, dos miembros de AsF se desplazaron a Asunción para conocer sobre el terreno la realidad del archivo, definir el tratamiento archivístico más adecuado e impartir esta formación. El objetivo principal fue proporcionar herramientas técnicas y metodológicas que permitieran iniciar el trabajo archivístico con criterios profesionales y con una perspectiva sostenible en el tiempo.

Este fondo judicial abarca documentación desde 1880. Tanto los documentos de carácter histórico como los más recientes se encuentran distribuidos en distintas ubicaciones: los del archivo histórico se conservan en la Corte Suprema, mientras que los más actuales se encuentran tanto en dependencias dentro del mismo edificio como en depósitos externos.

Durante la estadía se pudo visitar uno de los depósitos del edificio de la Corte Suprema y dos depósitos externos, donde se recogieron los datos continuar avanzando en la preservación y gestión del fondo documental.

  • El depósito interno: 10.107, 15 ml
  • Los dos depósitos de archivo suman 2.494 m2

Depósito Archivo Central Judicial de la Corte Suprema.

Atendiendo al estado de la documentación del archivo histórico, se definió un plan de conservación urgente orientado a garantizar la preservación a largo plazo de los documentos. Este plan preveía una serie de acciones básicas que Dª. Alicia Galeano, responsable del archivo, ya había empezado a aplicar a raíz de las conversaciones mantenidas desde 2024, como:

  • Trasladar la documentación a un espacio con unas condiciones de temperatura y humedad estables y suficientemente amplio para el tratamiento de los documentos.
  • Eliminar agentes que deterioraran el documento como grapas, cintas adhesivas, agentes bacterianos o el mismo polvo.
  • Instalar los documentos en carpetas y cajas, una vez estabilizados.
  • Identificar la documentación para su clasificación, ordenación e inventario.

Archivo Histórico Judicial de la Corte Suprema de la República del Paraguay

A la mateixa Cort Suprema es troba l’anomenat Arxiu del Terror, el fons documental de la policia que evidencia la repressió exercida sobre el poble paraguaià durant els 35 anys de dictadura d’Alfredo Stroessner, així com la seva connexió amb les dictadures del Con Sud en el marc de l’Operació Còndor.

Su directora, Rosa Palau, al frente del archivo desde el momento de su localización, nos mostró la gran relevancia de ese fondo para la justicia y la reparación. Se trata de un archivo vinculado a la defensa de los derechos humanos, que ella conoce a fondo y que gestiona con gran dedicación, junto con el equipo que atiende a las consultas. Todos ellos desarrollan una tarea imprescindible para la preservación y difusión de esta documentación

Libros y fichas de represaliados

Asimismo, visitamos el Archivo Nacional de Asunción (ANA), el archivo histórico nacional de Paraguay y el más antiguo del Río de la Plata, donde nos recibió su director, Vicente Arrúa. Su fundación se remonta al 16 de septiembre de 1541, fecha en la que se estableció el Cabildo de Asunción. Actualmente, el ANA depende de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Secretaría Nacional de Cultura, y se encuentra ubicado en pleno Centro Histórico. El fondo documental de la ANA está conformado principalmente por documentación comprendida entre los años 1531 y 1870.

Visita al Archivo Histórico Nacional

La visita a Paraguay también resultó muy provechosa para otro de los proyectos de AsF: el de Casals Catalans. Visitamos el Centro Catalán de Asunción donde, de la mano de Llorenç Rubió, pudimos evaluar el estado de su fondo documental, elaborar el inventario de la documentación y proponer unas directrices para garantizar una buena preservación. Al mismo tiempo, Llorenç nos ayudó a descubrir la relevante presencia catalana en el país, especialmente visible en el importante legado arquitectónico que encontramos en la capital.

El Centro Catalán de Asunción nació el 15 de noviembre de 1914, cuando varios catalanes se reunieron con la voluntad de constituirse como asociación y crear un espacio de encuentro, intercambio de noticias e información útil para los catalanes establecidos en Paraguay, manteniéndolos así al corriente de los eventos que tenían lugar en Cataluña.

Centro Catalán de Asunción

La huella catalana en Paraguay, y especialmente en Asunción, es muy importante. Desde el Centre Català nos pusieron en contacto con un descendiente de Josep Cañisà Solé, natural de Porrera (Priorat), que a principios del siglo XX emigró a la capital del país. Allí emprendió un negocio que empezó como un pequeño bar cerca de una estación de ferrocarril, que con el tiempo se transformó en tienda, después en colmado y, finalmente, en un cine. Un proyecto que acabó dinamizando todo un barrio y que hoy se lucha por recuperar y convertir en un espacio social abierto a diversas actividades.

La sorpresa fue la gran cantidad de documentación -en diferentes estados de conservación- que nos mostraron: un fondo personal que recoge toda la actividad económica desarrollada por este catalán en Asunción, y que su familia lucha por conservar.

Fondo documental Cañissà

Lo que inicialmente iba a ser un viaje con un único objetivo en la Corte Suprema se convirtió en un intercambio de conocimiento y en el descubrimiento, a través de los archivos, de una parte de la historia de esta ciudad. Todo esto fue posible gracias a personas que nos acercaron con tanta generosidad, como Alicia Galeano, Marta Patiño, Rosa Palau, Llorenç Rubió y la familia Canisà, a quienes agradecemos sinceramente su hospitalidad.

Con el apoyo de:

La memoria del Casal

La memoria del Casal

La intervención de Archiveros sin Fronteras en el archivo del Casal Català de Tolosa (2023)

Intervención en el archivo del Casal Català de Tolosa de Languedoc

El pasado julio de 2023, una delegación de Archiveros sin Fronteras (AsF) llevó a cabo una intervención en el archivo del Casal Catalán de Tolosa de Languedoc, asociación insigne de las acciones culturales catalanas en el exterior desde el exilio de los años 40 del siglo pasado, tras la derrota republicana de 1999. desde 2018 para analizar el valor de su fondo documental y asesorar a sus encargados en orden a su preservación y su adecuación para diversas líneas de estudio.

Estos contactos, interrumpidos temporalmente a causa de la pandemia, pusieron de manifiesto no sólo un interés de carácter interno en esta documentación para el conocimiento de la propia organización y de sus miembros y del patrimonio humano y cultural acumulado a lo largo de su existencia, así como por la buena gestión de sus datos, activos y necesidades legales. También se evidenció un interés público por la consideración de esta documentación como la de un archivo propiamente dicho, y tratado a tal efecto y puesto al servicio de la consulta pública. Y es que aunque el Casal nació en 1954, una parte considerable de la correspondencia y de la documentación que forma parte de su archivo trasciende esta frontera temporal y se muestra de las vicisitudes de los primeros años de exilio en Francia, y, por tanto, de las motivaciones políticas, económicas, culturales y sentimentales de aquellos que más tarde fundarían el Casal relacionaron con los miembros del Casal y encontraron apoyo u orientación.

Todas estas valoraciones motivaron una visita de reconocimiento y de diagnosis en 2022, hito desde el que se planeó la concreción de una intervención más exhaustiva sobre el archivo por parte de dos cooperantes de AsF en 2023, que se haría realidad gracias al apoyo de una subvención del Departamento de Acción Exterior y Unión Europea de la Generalitat de la Generalitat. La necesidad de esta intervención estaba basada en la constatación de los problemas de ese archivo; problemas, por otra parte, comunes en las asociaciones populares: si bien su legado, cristalizado en un nada despreciable volumen documental –hasta 13 metros lineales de papel pero también de fotografía–, ha sido posible gracias a la dedicación voluntaria de sus miembros, muy a menudo esto se ha visto reflejado en una diversidad de criterios en la organización y la archivísticos coherentes, que no consiguen un orden del archivo que haga posible su consulta con éxito y su conservación con seguridad.

Las líneas de actuación, entonces, fueron claras: el vaciado del archivo, la eliminación de todo lo externo al fondo documental, sin valor auténtico o representativo para la entidad; y el estudio de la documentación para determinar una clasificación por funciones y subfunciones de acuerdo al modelo que es el Cuadro de Clasificación para entidades y asociaciones culturales de la Dirección General del Patrimonio Cultural [1] . A partir de este esquema organizativo, se seguiría con la determinación de las principales series documentales y su inventariado, con el nivel de descripción más profundo posible a partir del tiempo disponible, y la instalación de la documentación ya tratada, agrupada en carpetas y guardada en cajas de archivo rotuladas, bajo el control de un código topográfico.

Estos trabajos, llevados a cabo a lo largo de diez días, dieron como resultado la instalación de un archivo de 9,3 metros lineales, constituidos por 93 unidades de instalación regulares y topografiadas y enlazadas en un cuadro de clasificación que dio a la entidad la clave para acceder a las principales áreas de su fondo documental, como toda la documentación relativa a su constitución. Además, incluso en el caso de algunas series documentales concretas, se priorizó la profundización en la descripción y ordenación de la documentación, como es el caso de todo lo relacionado con el Aplec de la Sardana, la actividad más emblemática del Casal y continuada en el tiempo, o el Boletín del Casal, editado desde 19

El estado de desorden general del archivo antes de la intervención hizo necesario destinar la mayor parte del tiempo a la clasificación por grandes áreas documentales ya garantizar una instalación adecuada, destacando algunos puntos de interés, pero sin alcanzar la completa descripción y ordenación de toda la documentación. Sería deseable que ese objetivo abanderara una segunda intervención en este archivo.

Mientras, el paso de Archiveros sin Fronteras por el Casal Català de Tolosa habrá proporcionado a la entidad un conocimiento global de su patrimonio documental, de su alcance y de sus lagunas e incógnitas; un conocimiento que podrá atraer su estudio, y que reforzará la conciencia de su valor: un hilo que enlaza los avatares de la primera generación de exiliados catalanes con los de unas nuevas generaciones de expatriados que han reencontrado en la memoria del Casal un fondo compartido.

[1] Cobo Barrio, E., Pedrales Cuesta, X., Vilarrúbias Cuadras, Yáñez Navarro, M., (2023). Protocolo de soporte a los archivos de entidades y asociaciones culturales. Archivística y gestión documental. Herramientas , 11.

LA IGUALDAD DE GÉNERO EN LOS ARCHIVOS: una cuestión de estado

LA IGUALDAD DE GÉNERO EN LOS ARCHIVOS: una cuestión de estado

En estos últimos años los archivos se han hecho eco de la mayor sensibilización hacia la
igualdad de género presente en la sociedad y han promovido diversas iniciativas en el mismo
sentido. En el ámbito profesional se puede mencionar desde acciones simbólicas como el
cambio de denominación de las asociaciones que utilizan un lenguaje más inclusivo (Asociación
Profesionales dos Arquivos, Bibliotecas, Museos y Centros de Documentación de Galicia
(Bamad Galicia), o Asociación de Profesionales de la Archivística y la Gestión de Documentos de
Cataluña); a acciones de mayor impacto como la creación en 2021 de una Vocalía de Igualdad y
Feminismos por parte de Archiveros sin Fronteras España. En el ámbito académico, los estudios de los archivos desde la perspectiva de género han adquirido protagonismo. Así han
proliferado artículos y trabajos de investigación sobre la memoria de los feminismos, la brecha
de género en los fondos, la necesidad de archivar en femenino y la de conservar una memoria
plural. También los archivos se han implicado en la organización de conferencias y de
actividades de difusión para dar protagonismo a las mujeres ya sus vivencias, aprovechando el
día internacional de las mujeres.

Esta sensibilidad es un punto de partida para establecer políticas de igualdad de género de
más calado tanto a nivel del sistema archivístico como a nivel de cada archivo. Desde aquí animamos a los archivos a que se planteen la redacción de planes de igualdad de género que tengan en cuenta cuatro ámbitos: la memoria conservada (la necesidad de aumentar los fondos de mujeres, sobre mujeres y hechos por mujeres, ya sean del movimiento feminista o asociaciones e instituciones vinculadas a las mujeres); las políticas y los procesos técnicos de gestión documental (políticas de gestión de documentos electrónicos, de valoración, de adquisición, metadatos,…); la gestión del servicio de archivo (análisis del personal y de las infraestructuras); y, por último, la activación de los documentos en clave de género. Se trata
de “desarchivar a las mujeres”: es decir, releer los documentos y activarlos en clave feminista
para que aflore la labor que han hecho a lo largo de la historia.

Para ello deberán empezar por hacer una radiografía de la situación actual. La fotografía
revelará que hay pocos fondos personales de mujeres, que los archivos públicos han
desatendido de forma vergonzosa los archivos del feminismo y del colectivo LGTBIQ
(mayoritariamente atendidos por voluntarios del mismo colectivo), que su metodología de
trabajo es heteropatriarcal, que las políticas de valoración documental al igual que los
métodos de descripción han ninguneado la actividad de las mujeres, que hay más hombres
que mujeres en puestos de decisión.
Revertir esta situación es una cuestión de justicia social a resolver, con políticas
consecuentes. Los archivos y los profesionales (ellas y ellos) deben comprometerse a trabajar por la preservación y visibilidad de la memoria de los grupos menos privilegiados y ocultados por una visión patriarcal y androcéntrica. No podemos desdeñar el potencial y la
responsabilidad de los archivos para promover la igualdad de género en la sociedad,
conservar una memoria que será referente para las generaciones futuras y contribuir a valorar

la aportación de la mujer a la sociedad. No es un reto menor pues, en síntesis, estamos ante
una cuestión que trasciende el ámbito técnico y es medular en lo que concierne al archivo ¿qué
memoria ¿se quiere preservar? Debería ser una cuestión de estado en la medida en que lo que se
plantea es esa visión de hoy legamos a las generaciones venideras.

LOS ARCHIVOS EN LAS POLITICAS DE MEMORIA. Algunos aprendizajes de la experiencia colombiana.

LOS ARCHIVOS EN LAS POLITICAS DE MEMORIA. Algunos aprendizajes de la experiencia colombiana.

César Osorio Sánchez – Investigador y educador en Justicia Transicional, Archivos y Memoria Histórica.

Durante los últimos 20 años, el discurso internacional de los derechos humanos se ha ocupado de una pregunta esencial para el esclarecimiento de los crimenes contra la humanidad cometidos en regímenes represivos y conflictos armados: ¿qué medidas deben implementarse para salvaguardar y usar ampliamente los archivos que testimonian las violaciones a los derechos humanos? Los principios internacionales de lucha contra la impunidad -adoptados en 1998 y actualizados en 2005, los informes de la relatoría especial de las Naciones Unidas para el derecho a la verdad -especialmente su informe de 2015- , así como los Instrumentos del Estado de derecho del recordar, y en su cumplimiento, la obligación de preservar y establecer las más amplias condiciones para el conocimiento público del legado documental y testimonial de los pueblos. Estos referentes jurídicos invitan a los estados a que valoren en los mecanismos transicionales, como las leyes de memoria, una oportunidad para implementar los más altos estándares para la protección, acceso y difusión social de los archivos. Las políticas de búsqueda de la verdad deben ir acompañadas de políticas archivísticas pensadas desde un enfoque de derechos humanos.

A pesar de la claridad de estas invitaciones, la experiencia internacional, y en concreto, la experiencia de los mecanismos transicionales en Colombia muestra que armonizar y poner en diálogo las políticas de memoria y las políticas de archivo es una tarea con no pocos obstáculos. Así, aunque uno de los principios vertebrales en esta relación entre archivos y políticas de memoria es que los organismos de investigación del pasado deben tener libre acceso a la documentación e información pública, la experiencia de la Comisión de Aclaración de la Verdad, la Convivencia y la Reconciliación (CEV) en Colombia pone de manifiesto las barreras que persisten en este campo. Este organismo, fruto de los acuerdos firmados por el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP) en 2016, entregó su informe final el 28 de junio de 2022, y con sus anexos un documento titulado “Experiencia de la Comisión de Aclaración de la Verdad para acceder a la información pública” [ii] Colombia cuenta con una Ley General de Archivos, una Ley de Transparencia y acceso a la información pública; se enfrentó también, al reenvío injustificado de las solicitudes de información a otras entidades estatales, y al desconocimiento de los plazos legales de respuesta a las peticiones de acceso, entre otras problemáticas. En resumen, el acceso a los archivos estatales sigue siendo tortuoso, no sólo para las víctimes que buscan verdad y justicia, sino incluso, para las entidades públicas facultadas para investigar los impactos de la guerra.

La experiencia de la CEV recuerda a los hallazgos de otra entidad, el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), organismo creado en 2011 y encargado de poner en marcha un Archivo sobre las memorias del conflicto armado colombiano. Entre 2013 y 2017, esta entidad se trazó la tarea de construir una política para los archivos sobre las violaciones de los derechos humanos, y para ello, dialogó con organizaciones sociales y funcionarios públicos de diversas regiones de Colombia. En su diagnóstico, el CNMH encontró que problemáticas como las amenazas a líderes sociales que buscaban información sobre lo ocurrido, la falta de formación de los funcionarios públicos en derechos humanos, la carencia de herramientas psicosociales para la atención de las víctimas, la ausencia de programas formativos sobre el tratamiento de los archivos y la precariedad de las infraestructuras y testimoniales de la confrontación armada [iii] . Las realidades que encontraron estas instituciones muestran que las políticas y la gestión de los archivos en las instituciones públicas pueden facilitar y también obstaculizar el conocimiento de los impactos de la violencia, y también, afectan decisivamente a las posibilidades de exigencia de los derechos humanos, especialmente de las víctimes y sus representantes.

Para complejizar este mapa de retos en las políticas de memoria, es importante agregar que, en el contexto colombiano, entidades como el CNMH y la CEV han producido informes públicos que se han ocupado de materias como los efectos de la violencia en las diversas regiones, las afectaciones en poblaciones como campesinos, indígenas, comunidades afrocolombianas, niños, niñas entre otras dimensiones del conflicto armado. No obstante este trabajo, sean siendo necesarias políticas de archivo que faciliten y estimulen el acceso, no sólo a la documentación pública en general, sino a los archivos conformados por estas entidades en sus labores de investigación. En sociedades que aspiran a superar los profundos impactos sociales, culturales y psicosociales de la violencia, el reto consiste, no sólo en el recaudación de los documentos y testimonios, sino además, en la visibilización pública de miles de historia que, por motivo de la violencia no han podido salir a la luz. De hecho, buena parte del esfuerzo de gestoras de memorias como las organizaciones de derechos humanos, las asociaciones de familiares buscan romper el silencio que pesa sobre los dolores que ha vivido la sociedad, y con ello, superar el ambiente de impunidad de facilita que los eventos violentos se repetan.

Los obstáculos para el acceso a los archivos en la experiencia de Colombia, constata que la emisión de herramientas jurídicas -leyes, protocolos y circulares institucionales- sobre estos temas es necesaria, pero no suficiente para conseguir la coordinación entre políticas de memoria y políticas de archivo. Es decir, es largo el camino que existe entre las normas y la vida quotidiana de las entidades estatales. Para superar estas brechas, se requiere la decisión real de promoción de cambios en la cultura institucional, así como el debate público y la ciudadanía para que los principios adoptados en las leyes y las normas internacionales en derechos humanos se apropien y cumplan en el seno de la institucionalidad. Una de las necesidades más visibles, por ejemplo, es que se posicione públicamente la idea de que, la búsqueda de la verdad, el análisis crítico de lo vivido para que no se repetan las atrocidades del pasado, pide que las generaciones, presentes y futuras, tengan la posibilidad de conocer e interrogar, tanto los informes de los entes especializados como la historia que está contenida en los documentos investigación. La discusión pública sobre el acceso a los archivos para la recuperación de la memoria histórica debe tocar, entre otros aspectos: a) las condiciones efectivas para su conocimiento y difusión, especialmente para las víctimas y los organismos de esclarecimiento; b) el régimen de acceso a los documentos y testimonios que recaen los entes de investigación; yc) las políticas requeridas para que los sistemas nacionales de archivo trabajen coordinadamente en la preservación de este legado cuando los documentos y testimonios son custodiados por gestores de memoria no estatales, es decir, por personas o comunidades que pueden contribuir al esclarecimiento del pasado.

Frente a estos temas, valga decir que Colombia y España viven momentos especiales. Por un lado, Colombia asiste a un momento en el que se anuncia un relanzamiento de las políticas de paz, y por otra parte, la sociedad española enfrenta el debate sobre las implicaciones de la Ley de Memoria Democrática. Ojalá que estos tiempos sean la oportunidad para que las políticas de archivos se hayan visibles como un campo estratégico, medular, de las transiciones políticas en estos países, y para que, las instituciones públicas, centros de pensamiento, las organizaciones de sociedad civil entablen diálogos fecundos sobre las políticas y medidas necesarias para salvaguardar el valor de los archivos como fuentes de una memoria.

[i] Alto Comisionado para las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) 2015.Instrumentos del estado de derecho para sociedades que han salido de un conflicto: archivos. Disponible en https://www.ohchr.org/sites/default/files/Documents/Publications/HR_PUB_14_4_Archives_sp.pdf

[ii] Comisión de Aclaración de la Verdad, la convivencia y la No repetición (CEV) (2022). Experiencia de la Comisión para acceder a información pública. Documento disponible en https://www.comisiondelaverdad.co/experiencia-de-la-comision-para-acceder-informacion-publica

[iii] Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) (2017). El proceso de conformación del Archivo de los Derechos Humanos del CNMH y la construcción de la Política Pública de Archivos de Derechos Humanos, Memoria Histórica y Conflicto Armado: diagnóstico y propuestas de la sociedad civil y de las instituciones públicas. En Política Pública de Archivos de Derechos Humanos, Memoria Histórica y Conflicto Armado. Disponible en https://www.centrodememoriahistorica.gov.co/descargas/politica-publica-archivo-ddhh.pdf Pags- 120-125 .

Participación de Archiveros sin Fronteras en el Congreso Internacional de Archivos, Barcelona 2025

Participación de Archiveros sin Fronteras en el Congreso Internacional de Archivos, Barcelona 2025

El pasado jueves 30 de octubre cerró sus puertas el Congreso Internacional de Archivos 2025, celebrado en Barcelona. Han sido cuatro días intensos llenos de exposiciones y charlas de profesionales venidos de todas partes, una experiencia enriquecedora que nos ha permitido descubrir iniciativas y conocer proyectos inspiradores del mundo de los archivos a nivel global.

AsF ha participado con diferentes propuestas que han incluido:

  1. La preservación de la identidad de la RASD a partir del tratamiento de la documentación depositada en el Archivo Nacional. Un proyecto que toma más fuerza después del aval del Consejo de Seguridad de la ONU en el Plan de Marruecos para el Sáhara Occidental.
  2. La aplicación de metodologías colaborativas que favorecen el diálogo entre el Estado y las comunidades, con el objetivo de construir políticas que garanticen la protección y difusión de este legado documental y testimonial .
  3. La presentación mediante carteles, una fórmula más personal e interactiva para dar a conocer sus proyectos. En este sentido, la documentación de los Casals Catalans y la del pueblo amazige han permitido mostrar, de una manera más cercana e informal, cómo se trabaja la memoria a través de los archivos.

Otro aspecto destacado para AsF ha sido la presencia de un stand propio , desde el que hemos podido dar a conocer la asociación en diferentes lugares del mundo. Agradecemos sinceramente a la organización del Congreso esta deferencia hacia una entidad que hace de la cooperación en el ámbito archivístico su principal valor.

Esta visibilidad ha permitido incorporar a diez nuevos socios, despertar el interés de particulares y empresas que se han acercado para conocer mejor los proyectos en curso, y establecer nuevas alianzas que esperamos sirvan para impulsar futuros programas y acciones.

También ha sido muy satisfactorio reencontrarnos presencialmente con miembros de otras secciones de AsF -como Francia, Colombia, Uruguay y Noruega- con quienes compartimos objetivos, misión y valores comunes.

Por lo que respecta al programa del Congreso, hemos podido asistir a sesiones plenamente actuales, centradas en cuestiones como las vulneraciones de los derechos humanos derivadas de las guerras e invasiones que afectan a Ucrania y Gaza, así como en debates sobre el futuro de la profesión archivística y en propuestas innovadoras que ponen el dato en el centro como elemento transformador.

El Congreso Internacional de Archivos 2025 ha sido un espacio de reflexión y diálogo fundamental para profundizar en el papel de los archivos como garantes de la memoria colectiva y de los derechos humanos. Las distintas ponencias y experiencias compartidas han evidenciado que, más allá de su valor administrativo, los archivos son instrumentos vivos para la verdad, la justicia y la reparación.

Los debates sobre archivos desplazados y contextos de conflicto han puesto de manifiesto la necesidad de impulsar políticas internacionales que aseguren su preservación y retorno, mientras que las sesiones dedicadas a la digitalización y la accesibilidad han subrayado el reto de adaptarse a los nuevos entornos tecnológicos sin perder de vista la posibilidad de ampliar el acceso a todos .

Se ha remarcado también la importancia de garantizar el acceso a la información , especialmente para comunidades afectadas por la violencia o la exclusión, y de reforzar el papel de los profesionales de la archivística como agentes activos en la defensa de la memoria colectiva.

En definitiva, el congreso ha consolidado la idea de que los archivos son espacios de resistencia, de construcción de memoria y de promoción de derechos , y ha abierto nuevas vías de colaboración para seguir avanzando hacia una gestión más inclusiva, abierta y comprometida con la sociedad.

Una mirada archivística al cambio climático

Una mirada archivística al cambio climático

El pasado 10 de diciembre se conmemoró el Día Internacional de los Derechos Humanos, fecha en la que se recuerda la firma de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948. Han pasado 84 años desde este evento y los retos que planteaba este documento han ido evolucionando con el tiempo. Además, se han añadido nuevos desafíos actuales, como los impactos y respuestas a la emergencia climática desde distintos puntos del planeta.

Desde Naciones Unidas han hecho un llamamiento para reconocer la importancia y la relevancia de los derechos humanos en nuestra vida cotidiana, que se ve cada vez más amenazada por los efectos de la emergencia climática.

Aprovechando este evento en el calendario, desde AsF hemos hablado sobre Archivos, Derechos Humanos y Cambio Climático con Claudio Ogass Bilbao, co-presidente del Grupo de Trabajo sobre Cambio Climático del Consejo Internacional de Archivos (CCWG-ICA) y doctorando en Archive Studies en la University of Liverpool. Su tesis doctoral trata sobre la relación del archivo nacional y el estado chileno, a fin de entender y evidenciar la sensación de abandono de las instituciones chilenas respecto a los archivos institucionales y comunitarios. Además, estudió el problema del cambio climático desde una perspectiva latinoamericana para proponer archivos más ecológicos y resilientes.

Una mirada archivística al cambio climático

 

AsF Comunicació: Te consideras “archivero activista”. ¿En qué crees que consiste el activismo archivístico? ¿Qué significa para ti?

Claudio Ogass Bilbao : Me autodenomino archivero activista, ya que mis investigaciones y acciones aspiran a impulsar transformaciones sociales y políticas para mejorar la precaria situación de los archivos en Chile y América Latina.

En este sentido, concibo mis principales estudios como una estrategia dentro del activismo archivístico , porque recurro al pasado no para recuperarlo con una intención de admiración museográfica o conservarlo de forma inerte, sino para que la comunidad archivística pueda utilizarlo como recurso para mejorar el presente y crear un futuro mejor. Hay tantos problemas que tienen una larga duración en América Latina que miro hacia el pasado y analizo la historia archivística como una fuente de experiencias desde el presente. Algunos autores – como el archivero canadiense Terry Cook – han planteado que el pasado es nuestro prólogo. Añadiría que el pasado es también nuestro archivo. Allí están los sueños, las esperanzas, los deseos y los proyectos fracasados ​​de nuestros antecesores, que sirven como experiencia para formular y diseñar ideas, planes, argumentos y organizaciones para crear, con la fuerza de la historia y la memoria, una institucionalidad y una política archivísticas que permitan a la comunidad archivística actual mejorar nuestro desarrollo creativo y actual uniendo las demandas del pasado con las del presente.

AsF Comunicació : ¿Cómo se relaciona tu tesis doctoral con los derechos humanos y los archivos?

Claudio Ogass Bilbao : Es una pregunta desafiante. Mi tesis doctoral tiene por objetivo analizar comparativamente los planes de actividades para modernizar el Archivo Nacional de Chile impulsados ​​durante las administraciones de dos conservadores nacionales: Juan Eyzaguirre Escobar (1962-1971) y Claudio Vidal Lazo (1971-1973). Se ubica temporalmente en un momento político del país calificado por la historiografía como la “era de las planificaciones globales”, donde dos gobiernos democráticos y revolucionarios – la Democracia Cristiana y la Unidad Popular – intentaron impulsar agendas políticas discutidas y sancionadas en programas de gobierno en los que la planificación desde el Estado era muy importante para modernizar el país.

Este contexto nacional coincide con un período de la historia institucional del Archivo Nacional en el que dos directores, con trayectorias laborales y profesionales muy diferentes, impulsaron demandas para construir un Archivo Nacional moderno y eficiente que respondiera a las necesidades del Estado ya los condicionantes de la ley que mandaba preservar los documentos administrativos e históricos desde 1927. Ambos directores buscaban un edificio independiente, crear archivos regionales y promulgar una ley de archivos a la altura de las ideas de su tiempo. Desde la lógica activista, es interesante explicar y recuperar la trayectoria y el contenido de estos fracasos archivísticos para visualizar cómo estos planes se enlazan con el presente y evaluar hasta qué punto están vigentes las demandas pasadas.

Desde el ángulo académico, el énfasis de la tesis recae en reconstruir y analizar la comunicación oficial de los directores con los organismos estatales para explicar estos fracasos del pasado. El cruce de memorias, cartas y oficios permite analizar los argumentos utilizados por los directores para impulsar sus demandas y, conjuntamente, el contenido y la frecuencia de las respuestas del Estado. De esta forma podemos conocer el pensamiento archivístico del Estado en materia de archivos y evidenciar la despreocupación y el desinterés del Estado hacia el Archivo Nacional, así como la falta de prioridad que daba a los archivos públicos. Durante las décadas de 1960 y 1970, los problemas institucionales eran los mismos y nunca se resolvieron por falta de voluntad estatal, a pesar de los esfuerzos constantes de sus directores.

En este sentido, la tesis busca sentar al Estado en el banquillo de los acusados ​​del tribunal archivístico chileno para juzgar cuál fue su papel en estos fracasos: ¿facilitaron la modernización o la obstaculizaron?

A partir de la lectura de los documentos es posible reconstruir las cronologías de las gestiones con todas las instituciones con las que interactuaron los directores Juan Eyzaguirre Escobar y Claudio Vidal Lazo para conseguir un edificio independiente. Entre 1927 y 1984, el Archivo Nacional ocupaba el mismo espacio institucional que la Biblioteca Nacional y no podía cumplir la ley por carencia de espacio. Esta carencia de espacio es lo que moviliza la necesidad de la creación de Archivos Regionales, así como la promulgación de un marco legal y normativo. Los directores no son sólo burócratas que custodian el pasado, sino que intentan ser arquitectos del futuro archivístico nacional. Su visión era crear políticas públicas sobre las que se pudiera generar valor en torno a los archivos. No fueron un actor inerte, sino un agente activo dentro de los estrechos márgenes de la institucionalidad estatal.

AsF Comunicación: ¿ Los derechos humanos eran una prioridad para los directores del Archivo Nacional de Chile durante el período en que fueron directores?

Claudio Ogass: La relación con los derechos humanos no es explícita. Ninguno de los dos directores menciona este tema en los documentos ni tampoco lo utiliza como argumento frente al Estado para conseguir sus demandas de edificio, regionalización o reforma. De todas formas, es posible inferir que existe una preocupación por preservar el patrimonio y ponerlo a disposición para el uso de diferentes públicos. En este sentido, es una hipótesis interesante plantear que existe una preocupación por el derecho de acceso a la información desde la década de 1960 por parte de la burocracia archivística nacional. La idea de crear archivos regionales tiene como objetivo promover la historia regional y activar la investigación desde las universidades, promoviendo la cultura y la identidad colectiva e individual regional.

Además, ahora que mencionas esta pregunta, un aspecto interesante que destacar es que el director Eyzaguirre pone en marcha la primera campaña para generar conciencia pública sobre la necesidad de conservar correctamente los documentos y tener un edificio propio adecuado. En 1962, la Dirección General de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM) del Ministerio de Educación Pública – organismo del que dependía el Archivo Nacional – saca almacenes al Archivo Nacional, agravando la histórica crisis de espacio que arrastraba el organismo desde 1927. Esto provoca la defensa del director, que invita a periodistas a realizar dos reportajes que muestran el desastre que provocó esta medida, sumada a un incendio en octubre de 1962. Se puede plantear este hecho como una estrategia de «archival advocacy», es decir, la defensa y la promoción de la importancia de los archivos frente a públicos distintos a los que estamos convencidos de su valor administrativo, político y cultural.

 

En conclusión, el discurso de los derechos humanos durante las décadas de los años 1960 y 1970 no tiene una gran recepción en el pensamiento y el lenguaje de los directores de forma directa. Su defensa no penetra en el nivel de la burocracia archivística del Estado, marginal y periférica dentro del organigrama estatal. Al igual que hoy, los archivos – y, en especial, el Archivo Nacional – todavía se veían como un sitio de investigación para historiadores (principalmente hombres) y un almacén patrimonial del Estado. Sin embargo, la ampliación del acceso está presente, implícitamente, y, por tanto, requiere una mayor investigación.

AsF Comunicació : Una de tus líneas de investigación y trabajo es el cambio climático. ¿Cómo abordar, a nivel archivístico, el reto que plantea la crisis climática?

Claudio Ogass Bilbao : El primer paso es reconocer que el cambio climático es una crisis global y una amenaza que afecta a todos los ámbitos de manera directa. Es una realidad inevitable e innegable, avalada por el mundo científico. Un ejemplo reciente ha sido la DANA en Valencia, pero tenemos otros muchos ejemplos, como las inundaciones de Copiapó en 2015 y 2017, o los huracanes Irma y María en 2017 en Puerto Rico. Estos fenómenos nos han dado cuenta de la debilidad de los archivos ante esta amenaza.

El cambio climático es un multiplicador de riesgos, aumenta los tipos de peligros y su frecuencia e incrementa los niveles de vulnerabilidad de los archivos y la incertidumbre de la comunidad archivística frente al futuro. Sumando las tradicionales carencias de los archivos.

La emergencia climática interpela al sector archivístico desde dos ópticas: primera, como una amenaza a la existencia, la continuidad y la integridad de los archivos; y segunda, como prueba para la misión de los profesionales de la archivística, que es asegurar que diferentes generaciones de usuarios puedan utilizar y beneficiarse de los archivos. En este sentido, es necesario r econceptualizar la misión profesional, porque, si queremos preservar los archivos como plataformas de comunicación intergeneracional , debemos preservar también el planeta.

Una de las formas de afrontar este problema es mediante el trabajo conjunto y en red para afrontar y adaptarnos al cambio climático. La comunidad archivística, desde la fundación del Consejo Internacional de Archivos (ICA) en 1948, ha recorrido un largo camino en esa dirección, promoviendo siempre un espíritu ético y de trabajo conjunto. Bajo mi punto de vista hay cuatro pasos claves en los que la archivística puede contribuir de forma responsable:

    • Investigación y adaptación: Es necesario desarrollar estrategias de adaptación institucional para avanzar hacia archivos más resilientes. Una práctica interesante es la del grupo interdisciplinario «Mapear e Investigar el cambio climático para proteger los archivos», que utiliza georeferenciación y mapas de riesgos para proyectar los futuros desafíos.
    • Archivos como agentes de cambio: Debemos ser conscientes de que los archivos son también agentes contaminantes y tienen una influencia en la sombra climática. Aunque todavía no sabemos el impacto exacto del sector, podemos empezar a tomar acciones ecológicas y concienciar a otros sectores profesionales.
    • Revisión de la misión profesional : Es necesario redefinir nuestra misión teniendo en cuenta no sólo la protección del patrimonio documental, sino también la preservación del planeta.
    • Archivos como herramientas de concienciación: Todos los archivos pueden contribuir a documentar el cambio climático, localizar documentos significativos para fomentar la conciencia ambiental y contrarrestar el negacionismo climático. Esto incluye la creación de catálogos, índices y actividades de difusión.

AsF Comunicació : Para aplicar este plan, ¿estamos a tiempo o ya hacemos tarde?

Claudio Ogass: La aplicación de estas ideas debe realizarse desde la responsabilidad afectiva, considerando las cargas de trabajo y el contexto de cada archivo. No es lo mismo la responsabilidad de un Archivo Nacional, con mandato legal y presupuesto estable, que la de un archivo comunitario, donde el trabajo se realiza desde el amor y el compromiso personal. Este hecho refuerza la importancia de la colaboración y la solidaridad en el colectivo archivístico. Es necesario que aprenda de los archivos que han reaccionado ante desastres y crear estrategias conjuntas.

El cambio climático no respeta fronteras. Como dijo un archivero en unas jornadas en Girona, «tu inundación es mi inundación». Además, la solidaridad puede ser un antídoto – pequeño, pero necesario – ante el neoliberalismo y la tendencia individualista que promueve el “sálvese quien pueda”.

AsF Comunicació: La colaboración debe venir de redes interdisciplinarias. ¿Qué oportunidades ves para la colaboración entre archiveros y especialistas en cambio climático y derechos humanos?

Claudio Ogass: La transversalidad del cambio climático afecta a todos los aspectos. Es un problema poliédrico en el que el rol de los archiveros es esencial. Para promover la lucha contra el cambio climático, es vital una respuesta interdisciplinaria, como muestra el proyecto «Mapear e Investigar el cambio climático para proteger los archivos», ganador del Programa PCOM-ICA 2023. Este proyecto, integrado por geólogos, archiveros, diseñadores y prevencionistas de Chile y México, busca cubrir un vacío en la investigación sobre el cambio climático en América Latina. Entre las acciones realizadas se encuentra un diagnóstico sobre percepciones y acciones climáticas en los Archivos Nacionales, el análisis de los planes de emergencia y un mapeo de riesgos en ciudades como Copiapó y Valdivia. Una conclusión clara es que los archivos latinoamericanos no están preparados para afrontar esta amenaza, puesto que ningún plan de emergencia menciona el cambio climático.

Una Mirada Archivística En el Cambio Climático

Estas carencias evidencian la necesidad del trabajo interdisciplinar y el vínculo entre activismo e investigación. La investigación basada en evidencias nos da fuerza para realizar demandas y generar soluciones más realistas y contextuales.

Claudio Ogass Bilbao

Co-presidente del Grupo de Trabajo sobre Cambio Climático del Consejo Internacional de Archivos (CCWG-ICA) y doctorando en Archive Studies en la University of Liverpool

Vivir secretamente

Vivir secretamente

 El profesor de la Escuela Mexicana de Archivos y Presidente de Archiveros sin Fronteras México, Ramón Aguilera Muguía, reflexiona sobre la eliminación de la Oficina de Transparencia y la regresión de los derechos de los ciudadanos al acceso a la información pública.

Estatua, Mexico, Angel, Independencia

 Un retroceso en la administración pública

Hoy vivimos en nuestro país un cambio, o mejor, una regresión conceptual y temporal en la administración pública. El partido en el poder y sus aliados han volteado al pasado de manera nostálgica para anclar y aprisionar, de nueva cuenta, la información y los archivos en las entrañas del mismo poder. Volver al siglo pasado parece ser la consigna de una transformación regresiva, donde no se acepta la evolución y los logros del pasado, aunque estos sean pocos o con imperfecciones.

En el tema del acceso a la información, de la transparencia, de la protección de datos personales y de la consulta abierta a los archivos históricos se luchó por defender una serie de derechos humanos consagrados en la Constitución que, como tales, deberían ser progresivos y no al inversa. Los derechos de acceso a la información, a la protección de la privacidad y a la memoria quedan desamparados y controlados por el mismo poder. Prevalece el Arcana Imperii, concepto desarrollado por Tácito para describir el control del Estado sobre la información pública, situación que abre las puertas a la opacidad, al encriptamiento y al secretismo combatidos por muchos de los personajes de izquierda que en el pasado combatieron estas prácticas contra la primera versión del partido único y avasallador que comandó por más de 70 años el país. Se replica el modelo con los mismos vicios y se desdeña a los ciudadanos que habían logrado un camino menos sinuoso para estar informados en el ejercicio democrático de exigir una rendición de cuentas.

La corrupción no ha sido derrotada porque este es un tema complejo y está sustentado y alimentado por las redes y las complicidades tanto, del sector público (ejecutivo, legislativo y judicial) como del privado.

 La lucha por abrir la información pública tuvo un camino evolutivo desde que el Poder encarnado en el ejecutivo aceptó en el 2002 hacerse eco de los reclamos de la sociedad y proponer una primera ley de transparencia, garantizando el acceso por medio de un organismo lo más desapegado del poder. Ahí radicaba la garantía. Esta garantía ya se ha perdido cuando el Estado se convierte en juez y parte. Capturar y cooptar la información es señal inequívoca de secretismo y opacidad. Es una película vivida en el pasado y por ello se quiso remediar con las herramientas desarrolladas durante 20 años, que si bien no fueron perfectas al 100%, eran perfectibles y ajustables. Pero desaparecerlas de un plumazo alegando gastos excesivos, olvidando los grandes despilfarros del sexenio pasado por ineficiencia e inoperancia administrativa, es un despropósito, que daña directamente a los ciudadanos en su derecho de exigir una rendición de cuentas de las actuaciones públicas.

Es un daño el que se hace hoy con estas determinaciones basadas en falacias, porque son falsas premisas que se aceptan ciegamente sin ver el horizonte y las consecuencias. El pasado no se puede modificar, pero si se puede aprender de él para mejorar el futuro, no para regresar a lo que se probó que no funciona. La ceguera que provoca la soberbia cuando se tiene todo el poder hace insaciable el apetito sobre la centralización del mismo poder.

El acceso a los archivos y a la información

Los archivos serán afectados con estas resoluciones porque, de alguna manera, fueron visibles gracias a los temas que ahora se acotan y se encierran entre los muros del poder, a expensas de la voluntad de abrir o no, la información según convenga; y aplicando lo que Peter Burke denomina la ignorancia política, alimentada por el secreto y las mentiras. El sexenio pasado ya apuntaba a este hecho faTdico, como se decía en los círculos de discusión sobre estos temas: si camina como pato, se ve como pato, y hace como pato y vuela como pato, es un pato. Así fue.

Se vuelve al punto cero de luchar nuevamente por abrir la información, por promover la transparencia, por defender el derecho a la memoria frente a las frecuentes reservas de información, violaciones a la privacidad como se hizo en el sexenio pasado, desaparición de archivos sin que nadie garantice lo contrario.

UNA MIRADA ANTROPOLÓGICA PARA LA ARCHIVÍSTICA Y LOS PROYECTOS DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL EN MATERIA DE ARCHIVOS

UNA MIRADA ANTROPOLÓGICA PARA LA ARCHIVÍSTICA Y LOS PROYECTOS DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL EN MATERIA DE ARCHIVOS

La archivística se encuentra en un momento de expansión profesional y académica muy alentador, marcado principalmente por el diálogo con las ciencias de la información y la computación y, por tanto, en un escenario de mayor estandarización a nivel internacional. Sin embargo, resulta fundamental cultivar el pensamiento crítico y reivindicar las oportunidades que también pueden ofrecer las ciencias sociales en la aproximación y tratamiento del propio objeto de estudio. ¿Por qué ocurre cuando las percepciones, necesidades y expectativas que tienen otras sociedades en relación con sus archivos no encajan con la manera de entender y hacer las cosas de la archivística “estandardizada”? ¿Cómo podemos plantearnos como profesionales ayudar a otras comunidades a organizar y gestionar sus archivos si no tomamos en consideración lo que es social y culturalmente importante para éstas, y en qué términos quieren relacionarse con ellos?

La investigación y diversas experiencias de trabajo en el ámbito social, particularmente en Australia, Canadá, Estados Unidos y Latinoamérica, ya ha podido demostrar que existe mucha más diversidad sociocultural en torno a los archivos de la que podríamos pensar, frente a la cual una concepción homogénea o estándar de la disciplina y una aplicación indiscriminada de sus principios científicos no sólo no sólo.

Si bien por el origen y el bagaje académico de la mayoría de profesionales de la archivística ya se tiene una conciencia del valor social de los archivos, de su importancia para la memoria histórica o por la defensa de los derechos humanos, lo cierto es que hay más que todo esto; que los archivos pueden significar y pueden constituirse de muchas formas dependiendo de la sociedad o la comunidad a la que nos refiramos. Los actuales modelos y estándares profesionales no están preparados para abrazar el hecho de que, por ejemplo, algunas comunidades pueden establecer vínculos emocionales, espirituales o más simbólicos con sus archivos, o existen sistemas archivísticos y tradiciones particulares que se fundamentan en otras formas de concebir los documentos, la propiedad cultural o la preservación de la memoria.

Los proyectos de cooperación internacional en materia de archivos son especialmente paradigmáticos en este sentido, porque permiten ver de forma muy clara hasta qué punto funciona la aplicación de la teoría y los principios archivísticos en diferentes realidades sociales. Por ejemplo, del proyecto de cooperación de Archiveros sin Fronteras con el Archivo Nacional de la República Democrática Árabe Saharaui, que he tenido la oportunidad de analizar, se pueden sacar muchos aprendizajes respecto al encaje de los conocimientos y las prácticas profesionales propias en realidades locales y territoriales tanto particulares, así como de la necesidad constatada por los/las propias cooperantes trabaja, más allá de la situación concreta de los archivos y la documentación, o de las necesidades de gestión documental percibidas externamente.

En este sentido, la antropología y su método de investigación, la etnografía, son herramientas que nos podrían servir para la sensibilización sociocultural y para el planteamiento de algunas reflexiones críticas sobre la profesión, no sólo para comprender a personas y culturas archivísticas diversas, sino también para pensar cómo hacemos lo que hacemos y por qué lo hacemos. En concreto, en los proyectos de cooperación se podrían incorporar algunos ejercicios etnográficos, es decir, de atención y comprensión de las realidades sociales, para diseñar intervenciones más adecuadas, eficaces e integradas en cada contexto. Por ejemplo, se podría empezar por prestar más atención a los aspectos socioculturales de la población en la fase previa de prospección de los fondos y en el diseño de los proyectos, o incluso crear equipos pluridisciplinares que tengan la capacidad de trabajar un mismo proyecto desde diferentes perspectivas y con una mayor profundidad.

En definitiva, habría que entender la archivística como un medio para que las sociedades se archiven a sí mismas de la forma más coherente, y no como una práctica de aplicación estándar. Entender que hay diferentes formas de hacer las cosas y darles espacio es importante, y de hecho, esta flexibilidad no es incompatible con mantener el rigor, la calidad y la aplicación de buenas prácticas. Comprender a los/las productores/as de la documentación y los mundos sociales que envuelven los archivos es fundamental para plantear una gestión de la documentación realmente eficiente y apropiada, y para asegurar así que se cumple con las finalidades de la archivística en los términos en los que lo vive y lo concibe cada comunidad.

AsF uses Accessibility Checker to monitor our website's accessibility. Read our Política de accesibilidad.